El español se lee mejor de cuento en cuento
El cuento es el orgullo de la literatura en español, de las leyendas de Bécquer a la selva de Quiroga. Para quien está aprendiendo tiene una virtud más sencilla: se acaba. En esta página los cuentos van ordenados por dificultad: primero quince cuentos escritos para estudiantes de A2, B1 y B2, después historias que ya conoces, adaptadas al nivel B1, y al final cuentos clásicos en versión íntegra.
Horacio Quiroga escribió Cuentos de la selva para sus propios hijos: ocho cuentos sobre los animales de la selva de Misiones, con frases cortas y palabras de todos los días. Es el clásico por el que casi cualquier estudiante puede empezar. También está Poe, traducido al español: El corazón delator tiene unas 2000 palabras, un clásico que terminas en una tarde.
Cómo elegir un cuento en español a tu nivel
Abre un cuento de A2 y lee la primera página. Si tocas menos de una palabra de cada diez, quédate en esa sección. Si no tocas casi ninguna, pasa al B1.
El español escrito narra en pretérito, y sus formas irregulares no se parecen en nada a sus infinitivos: fue, tuvo, dijo, hizo. Toca una y verás qué verbo hay detrás. Después de tres o cuatro cuentos dejas de tocarlas.
En los clásicos te esperan las formas de vosotros y frases largas en subjuntivo. No te pares a analizar cada una: lee por la historia y guarda solo las palabras que quieras conservar.
Lo que suelen preguntar los principiantes
- ¿Cuánto se tarda en leer un cuento en español?
- Los cuentos escritos para estudiantes llevan de diez a quince minutos. Las adaptaciones, de media hora en adelante. Entre los clásicos, El corazón delator se lee en unos veinte minutos, y Cuentos de la selva son ocho cuentos independientes.
- ¿Están simplificados los cuentos clásicos?
- No. Son el texto íntegro, en el español original o en una traducción publicada. Solo las tres primeras secciones están escritas o adaptadas para estudiantes.
- ¿El español de esta página es de España o de América Latina?
- De los dos lados. Quiroga escribió en Uruguay y Argentina; Blasco Ibáñez y Julia de Asensi, en España. La diferencia se nota en unas pocas palabras y en las formas de vosotros, y con un toque se aclaran unas y otras.